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lunes, 3 de agosto de 2026

Discapacidad y vivienda: un informe advierte que el 27% de las personas con CUD vive en condiciones de hacinamiento

 El dato surge de un análisis de la Fundación Tejido Urbano basado en información estadística de 2022


El dato surge de un análisis de la Fundación Tejido Urbano basado en información estadística de 2022. El informe también señala dificultades vinculadas al acceso a servicios esenciales y a las condiciones del entorno.

Hablar de discapacidad no implica solamente pensar en salud, tratamientos, educación o prestaciones. Las condiciones en las que una persona vive también forman parte de su calidad de vida, su autonomía y sus posibilidades de participación.

Un informe recientemente difundido puso el foco justamente en esa dimensión: la vivienda y el entorno de las personas con discapacidad.

De acuerdo con el análisis realizado por la Fundación Tejido Urbano, basado en información del Anuario Estadístico 2022 de la entonces Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), el 27% de las personas con Certificado Único de Discapacidad (CUD) que viven en viviendas particulares se encuentra en algún grado de hacinamiento.

El dato surge de los últimos registros estadísticos utilizados por el informe y, por eso, no representa una medición realizada durante 2026.

¿Qué significa ese 27%?

El informe divide las situaciones de hacinamiento en dos categorías.

El 19,2% de las personas con CUD que viven en viviendas particulares se encontraba en una situación de hacinamiento moderado, mientras que el 7,8% estaba en condiciones consideradas críticas.

En conjunto, ambas situaciones alcanzan al 27%.

El hacinamiento puede representar una dificultad adicional para cualquier persona, pero en hogares donde vive una persona con discapacidad puede adquirir características particulares.

La falta de espacio puede dificultar la necesidad de contar con un ambiente tranquilo, organizar rutinas, disponer de espacios de descanso o adaptar determinados sectores de la vivienda.

En el caso de personas con necesidades específicas de apoyo, además, el espacio físico puede ser determinante para desarrollar actividades cotidianas con mayor autonomía.

🚿 También aparecen problemas de acceso a servicios

El informe no se limita al tamaño de las viviendas.

Según los datos analizados, el 6,9% de las personas con CUD que vivían en viviendas particulares no tenía acceso a servicios esenciales.

Esto agrega otra dimensión al problema: no se trata solamente de cuántas personas comparten una vivienda, sino también de qué condiciones básicas ofrece ese hogar.

Para una familia que tiene que afrontar tratamientos, traslados, escolaridad, consultas médicas o distintas actividades vinculadas con la discapacidad, las condiciones de infraestructura pueden tener un impacto directo en la vida cotidiana.

🛣️ El entorno también importa

Otro dato señalado por el análisis es que el 33,7% de las personas con CUD residía sobre calles de tierra o mejoradas.

Las características del barrio y de las calles pueden convertirse en una barrera adicional para las personas con dificultades de movilidad o que necesitan trasladarse regularmente para asistir a centros de salud, escuelas, instituciones o actividades.

En días de lluvia, por ejemplo, el estado de las calles puede complicar todavía más los desplazamientos, especialmente para quienes utilizan silla de ruedas, andadores u otros elementos de apoyo.

💙 Tener un CUD no significa tener una vivienda accesible

El Certificado Único de Discapacidad permite acreditar oficialmente una discapacidad y acceder a determinados derechos y prestaciones. Pero su existencia no garantiza por sí misma que la persona viva en una vivienda adecuada o accesible.

Una familia puede tener el certificado correspondiente y, al mismo tiempo, afrontar problemas de espacio, infraestructura, servicios básicos o accesibilidad en el lugar donde vive.

Por eso, el debate sobre discapacidad también necesita incorporar la vivienda, el barrio y el entorno como parte de las condiciones necesarias para una vida digna y autónoma.

📊 Un dato que hay que leer con cuidado

El informe trabaja con información del Anuario Estadístico 2022 de ANDIS, por lo que los porcentajes corresponden a esa base de datos y no deben presentarse como si fueran cifras actualizadas de 2026.

Además, los registros mencionados corresponden a personas que contaban con CUD. Por lo tanto, no equivalen necesariamente al universo total de personas con discapacidad que viven en Argentina.

La información sirve, sin embargo, para mostrar una problemática que muchas familias conocen de cerca: las barreras para una vida accesible no terminan en una escuela, un hospital o un transporte; también pueden comenzar dentro de la propia casa y continuar en la calle y el barrio.

💙 Para las familias

Pensar en accesibilidad también significa preguntarnos:

¿Puede una persona moverse con autonomía dentro de su casa? ¿Tiene un espacio donde descansar cuando necesita reducir estímulos? ¿Puede salir de su vivienda sin encontrar obstáculos? ¿El estado de las calles permite llegar al transporte, la escuela o una consulta médica?

Son preguntas que forman parte de la vida cotidiana de muchas familias y que merecen estar presentes cuando hablamos de inclusión.



viernes, 31 de julio de 2026

Agotamiento parental: el desafío silencioso que viven muchas familias neurodivergentes

 El cuidado permanente, la coordinación de terapias, las reuniones escolares y la preocupación constante por el bienestar de un hijo neurodivergente pueden generar un desgaste físico y emocional profundo. Los especialistas lo conocen como agotamiento parental o parental burnout, una realidad cada vez más estudiada y que merece ser visibilizada.

Aunque muchas madres y padres suelen minimizar lo que sienten, el agotamiento parental no significa falta de amor o compromiso. Por el contrario, suele aparecer en quienes sostienen durante largos períodos un elevado nivel de responsabilidad y exigencia.

¿Cuáles son las señales de alerta?

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Cansancio físico y mental que no mejora con el descanso.
  • Sensación de estar desbordado.
  • Irritabilidad o cambios de humor frecuentes.
  • Dificultad para disfrutar de actividades cotidianas.
  • Problemas para dormir.
  • Sentimientos de culpa por creer que "nunca es suficiente".
  • Aislamiento social.

Los especialistas explican que, cuando estos síntomas se prolongan en el tiempo, pueden afectar tanto la salud de los cuidadores como la dinámica familiar.

El autocuidado también es una necesidad

Muchas familias priorizan completamente las necesidades de sus hijos y dejan de lado las propias. Sin embargo, distintos profesionales coinciden en que cuidar al cuidador también forma parte del acompañamiento.

Algunas acciones que pueden ayudar son:

  • Pedir ayuda cuando sea necesario.
  • Compartir responsabilidades con otros integrantes de la familia.
  • Buscar espacios personales, aunque sean breves.
  • Mantener contacto con otras familias que atraviesen experiencias similares.
  • Consultar con un profesional de la salud mental cuando el agotamiento se vuelve persistente.

No es un signo de debilidad

Reconocer el cansancio no significa rendirse. Tampoco implica querer menos a un hijo.

Aceptar que el cuidado permanente genera desgaste es el primer paso para buscar herramientas que permitan sostener ese acompañamiento de una manera más saludable y evitar que el agotamiento afecte la calidad de vida de toda la familia.

Cada familia transita la neurodivergencia de una manera diferente, pero ninguna debería sentir que debe enfrentar sola ese camino.




miércoles, 29 de julio de 2026

Microbiota y autismo: qué alimentos favorecen la salud intestinal según la evidencia científica

 Luego de que numerosas investigaciones reforzaran la relación entre la microbiota intestinal y el eje intestino-cerebro en personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), especialistas en nutrición coinciden en que una alimentación variada y equilibrada puede contribuir a mantener una microbiota saludable. Aunque no existe una dieta capaz de tratar el autismo, sí hay recomendaciones respaldadas por la evidencia que pueden favorecer el bienestar digestivo y general de cada persona.

La microbiota está formada por billones de bacterias, virus y otros microorganismos que habitan el intestino. Estos participan en la digestión, la producción de vitaminas, el funcionamiento del sistema inmunológico y la comunicación con el cerebro a través del denominado eje intestino-cerebro.

Diversos estudios han observado que muchas personas autistas presentan una microbiota diferente a la de la población general. Sin embargo, los investigadores aclaran que todavía no puede afirmarse que esa diferencia sea la causa del autismo, sino un factor que continúa siendo objeto de investigación.

Alimentos que ayudan a cuidar la microbiota

Los especialistas recomiendan incorporar de manera habitual alimentos ricos en fibra, ya que constituyen el principal alimento de las bacterias beneficiosas del intestino.

Entre ellos se destacan:

  • frutas frescas;
  • verduras de todos los colores;
  • legumbres como lentejas, garbanzos y porotos;
  • avena;
  • arroz integral;
  • panificados integrales;
  • semillas;
  • frutos secos.

También resultan beneficiosos los alimentos fermentados cuando la persona los tolera adecuadamente:

  • yogur natural;
  • kéfir;
  • algunos quesos fermentados.

Estos productos pueden aportar microorganismos vivos que colaboran con el equilibrio de la microbiota.

Nutrientes importantes

Los profesionales también destacan la importancia de asegurar un adecuado aporte de:

  • ácidos grasos Omega 3;
  • hierro;
  • zinc;
  • vitamina D;
  • vitaminas del complejo B.

Estos nutrientes participan en múltiples funciones del organismo y su déficit debe ser diagnosticado y tratado por profesionales de la salud.

¿Qué alimentos conviene limitar?

Sin necesidad de prohibiciones absolutas, los especialistas aconsejan reducir el consumo frecuente de:

  • bebidas azucaradas;
  • golosinas;
  • productos ultraprocesados;
  • snacks con alto contenido de grasas y sodio;
  • comidas rápidas consumidas de manera habitual.

Estos alimentos no favorecen la diversidad bacteriana y pueden contribuir a procesos inflamatorios cuando predominan en la alimentación.

¿Hay que eliminar el gluten o los lácteos?

Una de las consultas más frecuentes entre las familias es si conviene retirar el gluten o la caseína (proteína presente en la leche).

La respuesta de las principales sociedades científicas es clara: no se recomienda eliminar estos alimentos de manera rutinaria en personas con autismo.

Solo deben retirarse cuando exista un diagnóstico médico que lo justifique, como enfermedad celíaca, alergia alimentaria o intolerancia comprobada.

Eliminar grupos completos de alimentos sin supervisión profesional puede generar deficiencias nutricionales, especialmente durante la infancia.

La selectividad alimentaria

Muchos niños y adolescentes autistas presentan una marcada selectividad alimentaria relacionada con la textura, el olor, el color o la temperatura de los alimentos.

En estos casos, los especialistas recomiendan trabajar junto a un equipo interdisciplinario integrado por pediatra, nutricionista y terapeutas, evitando presiones o castigos durante las comidas.

El objetivo debe ser ampliar progresivamente el repertorio alimentario respetando los tiempos y las características sensoriales de cada persona.

La alimentación es un apoyo, no un tratamiento

Los investigadores coinciden en que mantener una microbiota saludable puede contribuir al bienestar digestivo y general, pero no reemplaza las intervenciones terapéuticas, educativas ni médicas indicadas para el autismo.

La evidencia científica continúa creciendo y probablemente en los próximos años permita comprender con mayor precisión cómo influye la microbiota en el desarrollo y la calidad de vida de las personas neurodivergentes.


domingo, 26 de julio de 2026

Autismo y microbiota: qué descubrieron las investigaciones sobre el eje intestino-cerebro y por qué la alimentación ocupa un lugar cada vez más importante

 Durante los últimos años, científicos de distintos países concentraron sus investigaciones en una pregunta que cada vez genera más interés entre las familias y los profesionales: ¿existe una relación entre la microbiota intestinal y el trastorno del espectro autista (TEA)? Aunque la respuesta todavía no es definitiva, las revisiones científicas más recientes coinciden en que el llamado eje intestino-cerebro podría desempeñar un papel importante en algunos aspectos de la salud de las personas autistas, especialmente en aquellas que presentan trastornos gastrointestinales.

La microbiota intestinal está formada por billones de microorganismos —principalmente bacterias— que viven naturalmente en el intestino. Lejos de ser perjudiciales, muchas de estas bacterias ayudan a digerir los alimentos, producen vitaminas, fortalecen el sistema inmunológico y generan sustancias capaces de influir en el funcionamiento del cerebro a través de una compleja red de comunicación conocida como eje intestino-cerebro.

¿Qué descubrieron las investigaciones?

Los estudios muestran que las personas con TEA presentan con mayor frecuencia problemas digestivos como estreñimiento, diarrea, dolor abdominal, reflujo o distensión. Además, algunos trabajos encontraron diferencias en la composición de la microbiota respecto de la población neurotípica.

Sin embargo, los investigadores son cautos: todavía no está demostrado que esos cambios provoquen el autismo. También podría ocurrir lo contrario: que las características del TEA, la selectividad alimentaria o algunos medicamentos modifiquen la microbiota.

La alimentación, en el centro de las investigaciones

Uno de los aspectos que más interés despierta es cómo la alimentación puede influir sobre las bacterias intestinales.

Los científicos observaron que una dieta variada y rica en alimentos naturales favorece una microbiota más diversa, mientras que las dietas muy restringidas o con gran cantidad de alimentos ultraprocesados pueden reducir esa diversidad.

Entre los alimentos que favorecen una microbiota saludable se encuentran:

  • frutas frescas;
  • verduras de distintos colores;
  • legumbres;
  • avena;
  • cereales integrales;
  • frutos secos;
  • semillas;
  • alimentos fermentados como yogur natural, kéfir o chucrut (cuando son bien tolerados).

Estos alimentos aportan fibra, considerada el principal alimento de muchas bacterias beneficiosas del intestino.

¿Qué son los prebióticos y los probióticos?

Las investigaciones también analizan el papel de los prebióticos y probióticos.

Los prebióticos son fibras presentes naturalmente en alimentos como cebolla, ajo, puerro, banana, espárragos y avena. Estas fibras sirven de alimento para las bacterias beneficiosas.

Los probióticos son microorganismos vivos presentes en algunos alimentos fermentados y también en suplementos nutricionales.

Algunos estudios encontraron mejoras discretas en ciertos síntomas digestivos después del consumo de probióticos. Sin embargo, los resultados todavía son variables y no permiten recomendar un probiótico específico para todas las personas con TEA.

¿Y las dietas sin gluten o sin caseína?

Las dietas libres de gluten o de caseína son probablemente las más conocidas entre las familias.

Las revisiones científicas internacionales concluyen que no existe evidencia suficiente para indicar estas dietas de forma generalizada.

Solo podrían estar justificadas cuando existe enfermedad celíaca, alergia alimentaria, intolerancia confirmada o una indicación médica específica.

Eliminar grupos completos de alimentos sin supervisión profesional puede aumentar el riesgo de deficiencias nutricionales, especialmente en niños que ya presentan una alimentación muy selectiva.

La selectividad alimentaria sigue siendo uno de los mayores desafíos

Entre el 46% y el 89% de los niños con TEA presentan algún grado de selectividad alimentaria.

Muchos rechazan alimentos por su textura, temperatura, olor, color o consistencia. Algunos aceptan únicamente alimentos blancos, otros solo consumen productos crujientes o preparados siempre de la misma manera.

Por ese motivo, los especialistas recomiendan que cualquier cambio en la alimentación sea gradual, respetando las características sensoriales de cada niño y evitando imponer conductas que puedan aumentar el estrés durante las comidas.

¿Qué recomiendan hoy los especialistas?

Las principales sociedades científicas coinciden en algunos puntos:

  • no existe una dieta que cure el autismo;
  • la alimentación sí puede mejorar la salud digestiva y el estado nutricional;
  • cada persona requiere una evaluación individual;
  • los cambios importantes deben realizarse con seguimiento de profesionales de la salud;
  • una microbiota saludable forma parte de una buena salud general, pero no reemplaza las terapias ni los apoyos indicados para el TEA.

Mientras continúan las investigaciones, el eje intestino-cerebro aparece como uno de los campos científicos más prometedores para comprender mejor el funcionamiento del organismo. Los especialistas destacan que todavía quedan muchas preguntas por responder, pero coinciden en que una alimentación equilibrada, variada y adaptada a las necesidades de cada persona sigue siendo la mejor estrategia respaldada por la evidencia.




lunes, 20 de julio de 2026

El cerebro social: por qué necesitamos relacionarnos para mantener una buena salud mental

 Las relaciones humanas no solo cumplen una función afectiva. Numerosas investigaciones en neurociencia demostraron que el cerebro está diseñado para vivir en comunidad y que el aislamiento prolongado puede afectar la memoria, el aprendizaje, la regulación emocional e incluso aumentar el riesgo de enfermedades. Comprender cómo funcionan estos mecanismos ayuda a explicar por qué mantener vínculos sociales saludables es tan importante para el bienestar.

Durante mucho tiempo se creyó que la inteligencia dependía únicamente de la capacidad para resolver problemas o memorizar información. Sin embargo, la ciencia descubrió que una parte fundamental del cerebro está dedicada a interpretar gestos, emociones, intenciones y comportamientos de otras personas.

Áreas como la corteza prefrontal, la amígdala, el hipocampo y el llamado sistema de neuronas espejo trabajan de manera coordinada para comprender el mundo social.

Cuando compartimos tiempo con personas de confianza, el organismo libera sustancias como oxitocina, dopamina y serotonina, relacionadas con la sensación de bienestar, la confianza y la disminución del estrés.

La soledad también deja huellas en el cerebro

Diversos estudios observaron que el aislamiento social mantenido en el tiempo puede producir cambios en el funcionamiento cerebral.

Las personas que experimentan soledad crónica presentan con mayor frecuencia:

  • dificultades para concentrarse;
  • problemas de memoria;
  • aumento de la ansiedad;
  • mayor riesgo de depresión;
  • incremento del estrés.

Incluso algunas investigaciones sugieren que la falta de interacción social durante muchos años podría aumentar el riesgo de deterioro cognitivo en la vejez.

El cerebro aprende mejor acompañado

El aprendizaje también tiene una fuerte dimensión social.

Conversar, debatir ideas, enseñar a otros o participar en actividades grupales activa múltiples redes neuronales al mismo tiempo, fortaleciendo la memoria y favoreciendo la neuroplasticidad.

Por eso los especialistas destacan la importancia de mantener espacios de encuentro en todas las etapas de la vida.

Un aspecto especialmente importante en la neurodivergencia

Para muchas personas neurodivergentes, relacionarse con otros puede representar un desafío debido a diferencias en la comunicación, el procesamiento sensorial o la interacción social.

Sin embargo, eso no significa que no necesiten vínculos.

Al contrario: contar con personas que comprendan sus características, respeten sus tiempos y generen entornos seguros puede convertirse en un factor protector para la salud mental.

La inclusión no consiste en obligar a socializar de una determinada manera, sino en construir relaciones donde cada persona pueda sentirse aceptada sin necesidad de ocultar quién es.

¿Cómo afecta esto a las familias?

Las relaciones familiares y de amistad cumplen un papel clave en el desarrollo emocional.

Generar momentos de conversación, escuchar sin juzgar, compartir intereses y respetar las diferencias fortalece la confianza y reduce el estrés cotidiano.

No hace falta tener muchos amigos. La evidencia muestra que unos pocos vínculos significativos pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida.

En pocas palabras

El cerebro humano evolucionó para vivir en sociedad. Mantener relaciones saludables favorece la memoria, el aprendizaje, la regulación emocional y el bienestar general. Cuidar los vínculos también es una forma de cuidar la salud.

Qué dice la evidencia científica

  • El cerebro posee redes especializadas para interpretar emociones e interacciones sociales.
  • La oxitocina, la dopamina y la serotonina participan en los vínculos afectivos.
  • La soledad prolongada aumenta el estrés y se asocia con mayor riesgo de ansiedad y depresión.
  • Las relaciones sociales positivas favorecen la neuroplasticidad y el aprendizaje.
  • La calidad de los vínculos es más importante que la cantidad.



martes, 7 de julio de 2026

Crece el debate sobre el uso de inteligencia artificial en la educación: oportunidades y desafíos para estudiantes neurodivergentes

 

Especialistas analizan cómo las herramientas de inteligencia artificial pueden favorecer el aprendizaje personalizado, aunque advierten que su implementación requiere criterios pedagógicos y acompañamiento docente.


La incorporación de herramientas de inteligencia artificial en las aulas avanza en distintos niveles educativos y abre un debate sobre su impacto en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Para estudiantes neurodivergentes, estas tecnologías representan una oportunidad para acceder a estrategias más personalizadas, siempre que su utilización esté guiada por profesionales y responda a las necesidades de cada persona.

Aplicaciones capaces de adaptar el ritmo de estudio, simplificar textos, generar apoyos visuales o asistir en la organización de tareas ya forman parte de la experiencia educativa de muchos alumnos con autismo, TDAH, dislexia y otras condiciones del neurodesarrollo.

Sin embargo, especialistas en educación inclusiva advierten que la inteligencia artificial no reemplaza el rol del docente ni las adaptaciones pedagógicas. Su mayor potencial radica en complementar el trabajo educativo, favorecer la autonomía del estudiante y ofrecer nuevas formas de acceso al conocimiento.

Otro de los desafíos es garantizar un uso responsable de estas herramientas, proteger la privacidad de los datos y reducir la brecha digital para evitar que las diferencias de acceso tecnológico profundicen las desigualdades educativas.

Lejos de ser una solución universal, la inteligencia artificial aparece como un recurso con gran potencial para promover una educación más inclusiva cuando se integra dentro de proyectos pedagógicos sólidos y centrados en las necesidades de cada estudiante.



viernes, 13 de febrero de 2026

Vuelta a clases: cómo preparar el regreso a la escuela si tu hijo es neurodivergente



El inicio del ciclo lectivo representa un desafío para muchas familias de niños y adolescentes neurodivergentes. Anticipar los cambios, fortalecer la comunicación con la escuela y conocer los derechos de los estudiantes puede favorecer una transición más tranquila y un mejor comienzo de clases.



El regreso a clases implica mucho más que comprar útiles y uniformes. Para muchas familias de personas neurodivergentes, también supone reorganizar rutinas, preparar emocionalmente a los chicos y coordinar con la institución educativa los apoyos necesarios para comenzar el año de la mejor manera.

Especialistas en neurodesarrollo coinciden en que la anticipación suele ser una de las herramientas más eficaces para disminuir la ansiedad que pueden generar los cambios de rutina. Conversar con tiempo sobre el regreso a la escuela, retomar progresivamente los horarios de sueño y mostrar imágenes o fotografías del establecimiento son estrategias que pueden facilitar la adaptación, aunque cada persona requiere un acompañamiento acorde a sus necesidades.

También resulta recomendable mantener una reunión con los docentes o el equipo directivo antes del inicio de las clases para compartir información relevante sobre la forma de aprender del estudiante, sus fortalezas, las estrategias que mejor funcionan y aquellos aspectos que requieren mayor apoyo. Un buen trabajo conjunto entre la familia y la escuela suele favorecer una experiencia educativa más positiva.

Otro aspecto importante es recordar que todos los estudiantes tienen derecho a recibir una educación inclusiva, con los apoyos y ajustes razonables que resulten necesarios para garantizar su participación y aprendizaje. Estos apoyos pueden variar según cada situación y deben definirse de manera individual, respetando las características y necesidades de cada alumno.

Además del aspecto académico, el comienzo de clases también implica desafíos sociales y emocionales. Favorecer espacios de diálogo, validar las emociones y evitar comparaciones con otros niños puede ayudar a que el regreso sea vivido con mayor tranquilidad.


💙 En pocas palabras

✔ Anticipar el regreso a clases ayuda a reducir la ansiedad.

✔ Recuperar gradualmente las rutinas facilita la adaptación.

✔ Mantener una comunicación fluida con la escuela favorece el trabajo conjunto.

✔ Cada estudiante tiene derecho a recibir los apoyos que necesita para participar y aprender.


💙 ¿Qué pueden hacer las familias?

Antes del inicio del ciclo lectivo, puede ser útil elaborar una lista con la información que consideren importante compartir con la escuela: estrategias que ayudan al estudiante, intereses, formas de comunicación, sensibilidades sensoriales, necesidades de apoyo y datos de contacto de los profesionales tratantes, si la familia considera oportuno compartirlos.

También es recomendable conservar por escrito los acuerdos alcanzados con la institución educativa para facilitar el seguimiento durante el año escolar.


💙 La mirada de N3URODIV3RG3NT3

En N3URODIV3RG3NT3 creemos que la inclusión comienza con el conocimiento y el trabajo conjunto entre las familias, las escuelas y los profesionales.

Cada estudiante es único. Por eso, las estrategias que funcionan para una persona pueden no ser las mismas para otra. Promover una educación respetuosa, flexible y basada en las necesidades individuales es un paso fundamental para construir una escuela verdaderamente inclusiva.

La información es una herramienta para comprender y decidir, pero no reemplaza la evaluación de los profesionales que conocen cada situación. Si tenés dudas sobre el acompañamiento escolar de tu hijo o hija, consultá con el equipo que lo acompaña.



lunes, 20 de octubre de 2025

Herramientas de diagnóstico profesional


ADOS-2 
Una escala de observación estandarizada que evalúa la comunicación, la interacción social y el juego de una persona a través de una serie de actividades estructuradas.
  • ADI-R
    Una entrevista estructurada que se realiza a los padres o cuidadores para obtener información detallada sobre el historial de desarrollo, comunicación e interacción social del individuo. 
  • Otras pruebas
    Un diagnóstico profesional puede incluir también pruebas de audición, habla, lenguaje, y en algunos casos, pruebas genéticas para descartar otras condiciones asociadas.



  • viernes, 10 de octubre de 2025

    Neurodivergencia y bullying

    La mitad de las niños y jóvenes con autismo sufren acoso escolar. Suele ser menos físico y más difícil de observar porque se basa en: intimidación, amenazas, exclusión, insultos y burlas. El miedo a ser acosados o a sentirse diferentes puede llevar a las niños y jóvenes a aislarse. Además, algunos de ellos pueden no reconocer cuándo están siendo intimidados y, por ende, no buscan ayuda.  

    El impacto emocional del acoso y la exclusión les puede provocar baja autoestima, ansiedad o depresión. 

    Es de suma importancia la colaboración del centro educativo mediante la incorporación de acciones que promuevan a una mejor conviviencia, a saber:

    Promover actitudes positivas e inclusivas hacia el autismo: educar en el valor de la diferencia y mostrar referentes.

    Favorecer actividades de convivencia, conocimiento de los demás, colaboración y apoyo mutuo.

    Vigilar las formas sutiles o encubiertas de acoso: rumores, aislamiento, etc. 

    Asegurarse de que tenga una persona y un lugar "seguro" a los que acudir si está siendo acosado o excluido.  

    Ofrecer diferentes medios para denunciar el acoso (verbal, escrito, anónimo, etc.). 

    Facilitar la relación con otros compañeros con los que pueda compartir intereses o aficiones. 





    🧩 ¿Qué pasa si la obra social no tiene un profesional que realice la terapia que necesita una persona autista?

     La falta de prestadores en la cartilla no debería convertirse automáticamente en una barrera para acceder a una prestación necesaria. La Le...