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miércoles, 12 de agosto de 2026

🧠 Una investigación logró revertir algunas alteraciones asociadas al autismo

 El estudio, publicado en Nature Communications, apunta a un transportador de glicina llamado SLC6A20. El tratamiento restauró la actividad de los receptores NMDA y produjo mejoras en distintos comportamientos de modelos animales. Los investigadores también obtuvieron resultados en organoides cerebrales humanos.


Una investigación científica abrió una nueva línea de estudio sobre posibles tratamientos para algunas alteraciones asociadas al trastorno del espectro autista (TEA). El trabajo se centró en una proteína denominada SLC6A20, un transportador que regula los niveles de glicina en determinadas regiones del cerebro.

El estudio fue realizado por investigadores del Institute for Basic Science (IBS) de Corea del Sur, dirigidos por Eunjoon Kim, y fue publicado en Nature Communications. Los resultados se obtuvieron principalmente en ratones con mutaciones en los genes SHANK2 y SHANK3, relacionados con algunas formas genéticas de autismo y con el síndrome de Phelan-McDermid.

¿Qué intentaron modificar?

Los investigadores estudiaron el funcionamiento de los receptores NMDA, estructuras fundamentales para la comunicación entre neuronas y relacionadas con procesos como el aprendizaje y la memoria.

En estos modelos de ratón, la actividad de los receptores NMDA estaba reducida. El equipo utilizó oligonucleótidos antisentido (ASO) para disminuir la expresión de SLC6A20.

La hipótesis fue que, al reducir este transportador, podía aumentar la disponibilidad local de glicina y mejorar la activación de los receptores NMDA.

Resultados en ratones

Los investigadores informaron que la estrategia consiguió restaurar la función de los receptores NMDA en los modelos estudiados.

También observaron cambios favorables en diferentes conductas utilizadas como indicadores experimentales de alteraciones asociadas al autismo, entre ellas interacción social, comunicación social y conductas repetitivas de acicalamiento. Los resultados variaron según el modelo genético utilizado.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue que los efectos también se observaron en animales adultos.

Esto resulta relevante porque durante mucho tiempo una parte importante de la investigación sobre neurodesarrollo se concentró en etapas tempranas de la vida. En este caso, los resultados sugieren que determinadas alteraciones de la señalización cerebral podrían seguir siendo modificables después de etapas importantes del desarrollo.

También utilizaron tejido cerebral humano en laboratorio

El estudio no terminó en los animales.

El equipo trabajó además con organoides corticales humanos, pequeños modelos de tejido cerebral cultivados en laboratorio mediante células con mutaciones en SHANK2 y SHANK3.

En esos modelos humanos, el tratamiento dirigido contra SLC6A20 también consiguió aumentar la actividad de los receptores NMDA hasta niveles cercanos a los normales.

Un resultado prometedor, pero todavía muy lejos de un tratamiento

Los propios resultados deben interpretarse con cautela.

No se trata de una terapia disponible para personas ni de una cura para el autismo. Hasta el momento, estos resultados corresponden a modelos animales y a organoides humanos cultivados en laboratorio; no demuestran que el procedimiento sea seguro o eficaz en personas.

Además, los modelos utilizados presentan mutaciones específicas en SHANK2 y SHANK3, que representan solamente una parte de la enorme diversidad genética y biológica asociada al espectro autista. Por eso no puede asumirse que una eventual terapia dirigida a SLC6A20 funcionaría de la misma manera en todas las personas autistas.

También hay una limitación importante: los experimentos con animales utilizaron ratones machos, por lo que será necesario investigar mucho más antes de conocer cómo podrían trasladarse estos resultados a otras poblaciones.

¿Por qué es importante entonces?

Porque la investigación plantea una pregunta interesante: ¿algunas alteraciones de la comunicación neuronal asociadas a determinados tipos de autismo podrían modificarse incluso en la adultez?

La respuesta todavía no está en los consultorios. Pero los resultados obtenidos en ratones adultos y en organoides corticales humanos ofrecen una nueva pista para continuar investigando los mecanismos biológicos involucrados.

Por ahora, el próximo paso es determinar si esta estrategia puede convertirse algún día en una intervención segura y eficaz para seres humanos.




domingo, 26 de julio de 2026

Autismo y microbiota: qué descubrieron las investigaciones sobre el eje intestino-cerebro y por qué la alimentación ocupa un lugar cada vez más importante

 Durante los últimos años, científicos de distintos países concentraron sus investigaciones en una pregunta que cada vez genera más interés entre las familias y los profesionales: ¿existe una relación entre la microbiota intestinal y el trastorno del espectro autista (TEA)? Aunque la respuesta todavía no es definitiva, las revisiones científicas más recientes coinciden en que el llamado eje intestino-cerebro podría desempeñar un papel importante en algunos aspectos de la salud de las personas autistas, especialmente en aquellas que presentan trastornos gastrointestinales.

La microbiota intestinal está formada por billones de microorganismos —principalmente bacterias— que viven naturalmente en el intestino. Lejos de ser perjudiciales, muchas de estas bacterias ayudan a digerir los alimentos, producen vitaminas, fortalecen el sistema inmunológico y generan sustancias capaces de influir en el funcionamiento del cerebro a través de una compleja red de comunicación conocida como eje intestino-cerebro.

¿Qué descubrieron las investigaciones?

Los estudios muestran que las personas con TEA presentan con mayor frecuencia problemas digestivos como estreñimiento, diarrea, dolor abdominal, reflujo o distensión. Además, algunos trabajos encontraron diferencias en la composición de la microbiota respecto de la población neurotípica.

Sin embargo, los investigadores son cautos: todavía no está demostrado que esos cambios provoquen el autismo. También podría ocurrir lo contrario: que las características del TEA, la selectividad alimentaria o algunos medicamentos modifiquen la microbiota.

La alimentación, en el centro de las investigaciones

Uno de los aspectos que más interés despierta es cómo la alimentación puede influir sobre las bacterias intestinales.

Los científicos observaron que una dieta variada y rica en alimentos naturales favorece una microbiota más diversa, mientras que las dietas muy restringidas o con gran cantidad de alimentos ultraprocesados pueden reducir esa diversidad.

Entre los alimentos que favorecen una microbiota saludable se encuentran:

  • frutas frescas;
  • verduras de distintos colores;
  • legumbres;
  • avena;
  • cereales integrales;
  • frutos secos;
  • semillas;
  • alimentos fermentados como yogur natural, kéfir o chucrut (cuando son bien tolerados).

Estos alimentos aportan fibra, considerada el principal alimento de muchas bacterias beneficiosas del intestino.

¿Qué son los prebióticos y los probióticos?

Las investigaciones también analizan el papel de los prebióticos y probióticos.

Los prebióticos son fibras presentes naturalmente en alimentos como cebolla, ajo, puerro, banana, espárragos y avena. Estas fibras sirven de alimento para las bacterias beneficiosas.

Los probióticos son microorganismos vivos presentes en algunos alimentos fermentados y también en suplementos nutricionales.

Algunos estudios encontraron mejoras discretas en ciertos síntomas digestivos después del consumo de probióticos. Sin embargo, los resultados todavía son variables y no permiten recomendar un probiótico específico para todas las personas con TEA.

¿Y las dietas sin gluten o sin caseína?

Las dietas libres de gluten o de caseína son probablemente las más conocidas entre las familias.

Las revisiones científicas internacionales concluyen que no existe evidencia suficiente para indicar estas dietas de forma generalizada.

Solo podrían estar justificadas cuando existe enfermedad celíaca, alergia alimentaria, intolerancia confirmada o una indicación médica específica.

Eliminar grupos completos de alimentos sin supervisión profesional puede aumentar el riesgo de deficiencias nutricionales, especialmente en niños que ya presentan una alimentación muy selectiva.

La selectividad alimentaria sigue siendo uno de los mayores desafíos

Entre el 46% y el 89% de los niños con TEA presentan algún grado de selectividad alimentaria.

Muchos rechazan alimentos por su textura, temperatura, olor, color o consistencia. Algunos aceptan únicamente alimentos blancos, otros solo consumen productos crujientes o preparados siempre de la misma manera.

Por ese motivo, los especialistas recomiendan que cualquier cambio en la alimentación sea gradual, respetando las características sensoriales de cada niño y evitando imponer conductas que puedan aumentar el estrés durante las comidas.

¿Qué recomiendan hoy los especialistas?

Las principales sociedades científicas coinciden en algunos puntos:

  • no existe una dieta que cure el autismo;
  • la alimentación sí puede mejorar la salud digestiva y el estado nutricional;
  • cada persona requiere una evaluación individual;
  • los cambios importantes deben realizarse con seguimiento de profesionales de la salud;
  • una microbiota saludable forma parte de una buena salud general, pero no reemplaza las terapias ni los apoyos indicados para el TEA.

Mientras continúan las investigaciones, el eje intestino-cerebro aparece como uno de los campos científicos más prometedores para comprender mejor el funcionamiento del organismo. Los especialistas destacan que todavía quedan muchas preguntas por responder, pero coinciden en que una alimentación equilibrada, variada y adaptada a las necesidades de cada persona sigue siendo la mejor estrategia respaldada por la evidencia.




🧩 ¿Qué pasa si la obra social no tiene un profesional que realice la terapia que necesita una persona autista?

 La falta de prestadores en la cartilla no debería convertirse automáticamente en una barrera para acceder a una prestación necesaria. La Le...