lunes, 13 de julio de 2026

Autismo en mujeres: la ciencia busca explicar por qué miles de diagnósticos siguen llegando tarde

 Cada vez más mujeres reciben un diagnóstico de autismo en la adolescencia o incluso en la adultez. Lejos de tratarse únicamente de un aumento en la cantidad de casos, investigadores de distintos países sostienen que la ciencia recién comienza a comprender cómo se manifiesta el autismo en mujeres y niñas, un grupo históricamente subrepresentado en los estudios clínicos. Una revisión publicada recientemente en Frontiers in Psychiatry advierte que los criterios diagnósticos actuales todavía presentan limitaciones para reconocer la diversidad de perfiles del espectro autista.



Durante décadas, gran parte de las investigaciones sobre autismo se realizaron con poblaciones mayoritariamente masculinas. Como consecuencia, las herramientas de evaluación y muchos de los criterios utilizados en la práctica clínica se desarrollaron tomando como referencia ese perfil, dejando fuera formas diferentes de presentación que hoy comienzan a describirse con mayor precisión.

Los investigadores señalan que muchas niñas desarrollan estrategias para adaptarse socialmente desde edades tempranas. Aprenden a observar el comportamiento de sus compañeros, imitan expresiones faciales, preparan conversaciones antes de mantenerlas e intentan ocultar aquellas conductas que podrían llamar la atención. Este fenómeno es conocido como camuflaje social o masking.

Aunque estas estrategias pueden facilitar la integración escolar o social, también tienen un costo importante. Diversos estudios relacionan el camuflaje prolongado con mayores niveles de ansiedad, agotamiento emocional, estrés e incluso depresión.

El llamado "fenotipo femenino"

Especialistas como el psicólogo británico William Mandy y la investigadora Judith Gould plantean desde hace varios años la existencia de un fenotipo femenino del autismo, una hipótesis que intenta explicar por qué muchas mujeres no encajan en la descripción clásica del trastorno.

Esto no significa que exista un "autismo femenino" diferente, sino que algunas características pueden manifestarse de otra manera.

Por ejemplo:

  • Los intereses intensos pueden centrarse en temas considerados socialmente habituales para otras niñas, por lo que pasan inadvertidos.
  • Las dificultades sociales suelen compensarse mediante la observación e imitación.
  • El lenguaje puede desarrollarse sin grandes retrasos.
  • Muchas presentan una marcada necesidad de mantener rutinas, pero logran ocultarlo en ámbitos sociales.

Estas diferencias pueden hacer que docentes, familiares e incluso profesionales no identifiquen tempranamente las señales del espectro.

¿El camuflaje explica todo?

Los propios investigadores aclaran que no.

En los últimos años aparecieron trabajos que cuestionan la idea de que el retraso diagnóstico se deba únicamente al masking. También influyen otros factores.

Entre ellos:

  • herramientas diagnósticas diseñadas históricamente con muestras masculinas;
  • diferencias culturales y sociales;
  • sesgos inconscientes durante las evaluaciones clínicas;
  • diagnósticos previos de ansiedad, depresión o trastornos alimentarios que pueden ocultar el cuadro principal.

Por ese motivo, cada vez más especialistas consideran que el desafío no consiste únicamente en mejorar la detección del camuflaje, sino también en perfeccionar los procesos diagnósticos.

Una investigación que sigue avanzando

Los autores de la revisión publicada en Frontiers in Psychiatry destacan que todavía quedan numerosas preguntas abiertas.

No existe una explicación única sobre las diferencias observadas entre hombres y mujeres dentro del espectro. Actualmente se investigan factores:

  • genéticos;
  • hormonales;
  • inmunológicos;
  • neurobiológicos;
  • ambientales.

Comprender cómo interactúan estos mecanismos podría mejorar las herramientas de evaluación y favorecer diagnósticos más precisos durante la infancia.

¿Cómo afecta esto a las familias?

Muchas familias recorren durante años distintos consultorios antes de obtener una respuesta. En algunos casos, niñas con autismo reciben inicialmente diagnósticos de ansiedad, trastornos emocionales o dificultades de aprendizaje, retrasando el acceso a apoyos específicos.

Los especialistas coinciden en que ningún rasgo aislado confirma o descarta un diagnóstico. La evaluación debe ser integral, realizada por profesionales capacitados y considerar la historia del desarrollo, el funcionamiento cotidiano y las características individuales de cada persona.

En pocas palabras

La ciencia está revisando cómo se manifiesta el autismo en mujeres y niñas. Nuevos estudios muestran que muchas desarrollan estrategias para ocultar sus dificultades sociales y que los criterios diagnósticos tradicionales podrían no reflejar toda la diversidad del espectro. Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, estas investigaciones representan un paso importante hacia diagnósticos más tempranos y precisos.


Qué dice la evidencia científica

  • La revisión fue publicada en Frontiers in Psychiatry (2026).
  • Existe consenso en que las mujeres continúan estando subrepresentadas en la investigación sobre autismo.
  • El camuflaje social es un fenómeno ampliamente documentado, aunque no explica por sí solo el diagnóstico tardío.
  • Los investigadores consideran necesario actualizar y perfeccionar las herramientas diagnósticas para contemplar una mayor diversidad de perfiles.



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